La ópera prima de Diego “Mapache” Fuentes fue seleccionada en la sección Generation 14+ del Festival Internacional de Cine de Berlín. Una película irreverente, juvenil y explosiva, que estrenará en cines chilenos el 26 de marzo.
El personaje más improbable del cine chileno está listo para cruzar fronteras.
MATAPANKI, la ópera prima del director chileno Diego “Mapache” Fuentes, fue seleccionada en la sección Generation 14+ de la 76ª edición del Festival Internacional de Cine de Berlín, uno de los encuentros cinematográficos más importantes del mundo, que se llevará a cabo entre el 12 y el 22 de febrero.
La selección marca el estreno europeo de la película y la posiciona como una de las propuestas chilenas más audaces del último tiempo. Se trata además de una obra de egreso de Cine UDD, hecho que refuerza el impacto global marcando presencia en uno de los principales festivales internacionales de cine.
Generation 14+ es una sección competitiva dedicada a obras que exploran el universo juvenil desde miradas honestas, arriesgadas y contemporáneas. En ese contexto, MATAPANKI destaca por su identidad punk, su humor negro y su cruce visual con el animé y el cine de superhéroes, proponiendo un relato radicalmente distinto dentro del panorama latinoamericano.
La película sigue a Ricardo, un joven punk de Quilicura que pasa sus días entre el alcohol, las fiestas y el cuidado de su abuela enferma. Todo cambia cuando, tras probar una misteriosa mezcla alcohólica, descubre que sus superpoderes se activan cada vez que bebe, convirtiéndolo en un héroe tan improbable como peligrosamente chileno. Lo que comienza como un delirio personal escala rápidamente cuando Ricardo decide “hacer justicia” y comete un error que involucra directamente al poder político, desatando un conflicto de alcance mundial.
Desde su origen, MATAPANKI se construye desde el espíritu punk adolescente. Según explica su director, “me interesaba reflexionar desde lo contestatario, lo inadaptado, lo rebelde, y llevarlo a una historia que funcionara como una crítica social subyacente, donde el absurdo va creciendo a medida que avanza la película”. Esa lógica atraviesa todo el filme, donde lo extravagante del guion y las acciones de los personajes empujan el relato hacia una sátira cada vez más incómoda. El cruce entre cine punk y cultura pop no es solo visual, sino también narrativo, reforzando una identidad que se aleja deliberadamente de los códigos tradicionales del cine chileno.
Gran parte del rodaje se realizó en locaciones reales de Quilicura, un elemento clave en la autenticidad del proyecto. “Hay una belleza excepcional cuando la casa en la que creciste, la plaza donde te juntas con tus amigos o la feria donde compras frutas se transforman en el lienzo de tu trabajo”, señala Fuentes, subrayando la dimensión personal y territorial de la película.
Antes de su llegada a Berlín, MATAPANKI ya había tenido un destacado recorrido por festivales, obteniendo premios y reconocimientos que consolidaron su proyección internacional. Su selección en la Berlinale no solo confirma el talento de su director y de todo el equipo de estudiantes en su primer largometraje, sino que también reafirma el excelente momento del cine chileno, capaz de dialogar con audiencias globales desde historias locales, irreverentes y profundamente autorales.
Con un héroe que se activa con alcohol, una puesta en escena punk y una mirada crítica cargada de humor y absurdo, MATAPANKI se perfila como una película destinada a generar conversación dentro y fuera de la pantalla.
Ya puedes revisar la programación completa de Berlinale 2026 en su sitio web oficial.
