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Lucía Puenzo: “No me gustan los festivales de mujeres, creo que debemos competir de igual a igual”

Lucía Puenzo, una de las directoras más laureadas del continente y de la serie “La jauría”, cerró el ciclo Nuevo Cine Mujeres Latinoamericanas. VIDEO de la actividad al final de la nota.

Hoy se realizó la última charla del Ciclo Nuevo Cine Mujeres Latinoamericanas, organizado por Cine UDD, con una de las cineastas más destacadas de América Latina: Lucía Puenzo, escritora y directora argentina de premiadas cintas como “XXY”, “El niño pez” y “Wakolda”, y de la serie “La jauría”, que se estrena mañana en Amazon.

El periodista y crítico Joel Poblete fue el encargado de moderar la conversación con esta cineasta que fue criada entre cámaras, focos y una estatuilla dorada, pues su padre Luis Puenzo ganó el primer Oscar para nuestro continente con la cinta “La historia oficial” (1986).  

Con mis 3 hermanos tenemos asociado el cine a la diversión. Desde que nacimos el cine estuvo dentro de nuestra casa, no queríamos ir al colegio para estar en nuestra casa mientras se filmaba “La historia oficial”. Después viajamos mucho, como una banda de gitanos, a todos los lugares donde mi padre rodaba”, recuerda.

-Comenzaste a escribir para cine en la película de tu padre “La puta y la ballena” (2004) y estabas más interesada en eso hasta que apareció “XXY” en 2007, que empezaste a escribirla en la Résidence de la Cinéfondation Cannes ¿Cómo es ese proceso llevar al cine una historia inspirada en el libro de Sergio Bizzio?

-Estudié Letras, a los 20 años publiqué y si tuviera que elegir, aunque por suerte no tengo que hacerlo, elegiría el universo de la literatura. Escribía para televisión desde los 21 años y leí ese cuento de Sergio sobre una hermafrodita pura, algo que es completamente ficcional. Empecé a investigar sobre intersexualidad y era entre tabú y algo que estaba fuera de cuadro. Luego gané una beca para escribir en París. Nunca había tenido tiempo para sólo dedicarme a escribir, así que  escribí una novela (“La maldiciónde Jacinta Pichimahuida”) y 3 guiones, entre ellos, “XXY”, para el que seguí en contacto con Sergio. Y bien volví a Argentina, la filmé.

-La temática de “XXY” es muy actual, pero en aquellos años era un tema, como tú has dicho, tabú. Fue valiente abordarlo con mucha sensibilidad.

-La generosidad de Sergio fue absoluta, todo lo que aparece en la película no está en su texto, que es más poético y mítico. La realidad apareció al entrar en contacto con especialistas y muchas personas intersex. Pero el guión no es un tratado médico, de hecho tiene muchas incorrecciones científicas, y eso es lo que muchas personas militantes defendían: la necesidad de tener una poética, una historia de amor, que se cuenten otras cuestiones de sus realidades, no solo médicas. “XXY” se filmó en un mundo binario, que no aceptaba nada en el medio, ni siquiera nosotros tuvimos la noción del ruido que iba a hacer la película por adelantarnos en ese tema.

-Lograste estar en la Semana de la Crítica y tuvo un excelente recorrido. La gente empezó a darse cuenta que Lucía Puenzo no era solo una notable escritora, sino que tambien una realizadora con una mirada propia. ¿Crees que el tema se visibilizó después de la película?

-Tiene décadas de estrenarse y sigue siendo exhibida en diferentes países, ciclos, salas, colegios, etc. Tuvo una vida muy larga, muy feliz e inesperada para todos quienes la hicimos. Siguen hoy ocurriendo cosas con la película.

-En 2009 filmaste “El niño pez”, en este caso, una adaptación de tu primera novela, escrita en 2004. ¿Cómo fue la transición desde el texto a la pantalla, siendo tú misma la autora?

-Siempre me ha divertido el ejercicio de adaptar textos, siempre que uno sacuda los sacuda. La novela tiene mucho humor porque está narrada por un perro amoral, una tragicomedia, mientras que la historia en la película se transformó en un policial negro. Esos juegos de la adaptación puede hacer un género nuevo, la idea es mirarlo como un prisma para que se transforme en otra cosa. La literatura y el cine son deportes totalmente diferentes, porque sus procesos son muy distintos. Nunca me pasó estar imaginándome la película cuando escribo una novela, en ese momento estoy pensando en la palabra.

-El machismo impera en el cine, sobre todo en América Latina, aunque cada vez está quedando más atrás. ¿Cómo lo viviste tú, al margen de venir de una familia de cineastas?

-Nunca me gustaron los festivales o las secciones de cine de mujer, porque creo que las cineastas mujeres debemos competir de igual a igual en una competencia abierta. Siempre me rebelé contra eso. Estudié en un momento en que las escuelas de cine se llenaban de mujeres, de 40 alumnos éramos 25 mujeres. El tema es que una vez que egresan son muy pocas las que logran ser directoras o mantenerse en un oficio. En mi tiempo, tenía compañeras que peleaban puestos que siempre los hacían hombres, como director de fotografía o gáfer. Está bien dar la batalla, aunque tuve la suerte de que siempre trabajé en lugares con diversidad de género y tuve grandes compañeros hombres, pero muchas compañeras no tuvieron esa fortuna.

-En 2013 estrenaste “Wakolda”, también basada en una novela tuya de 2010. Hay elementos comunes a tus otras películas pero está inspirada en un personaje real, Joseph Mengele (N de R: siniestro médico nazi que realizó crueles experimentos en seres humanos y que vivió por años oculto en el sur de Argentina). ¿Por qué te interesó contar esta historia?

-Con Sergio (Bizzio, su marido) y su hijo, hacíamos mucho el viaje de los 1.800 kms. hasta Bariloche. En uno de esos viajes vi una chiquita jugando con un hombre alemán. Eso fue el principio, la idea de un alemán misterioso que luego decidí que fuera Mengele, que viviera con su familia en una hostería. Así empezó esta historia que viene de mi fascinación de los 15 años con los monstruos y las complicidades civiles, que tienen mucha relación con las que vemos en las dictaduras. Esas complicidades civiles que hacen que tengamos un mostruo de vecino y nadie lo denuncie.

-Cómo es tu acercamiento a las series. Viene “La Jauría”, que se estrena mañana y donde trabajas nuevamente con tu hermano, Nicolás, además de los directores Sergio Castro y Marialy Rivas.

-En el caso de esta serie no hay tanta diferencia con lo que ya hago en el cine. En “La jauría” estuve de punta a punta, desde la escritura hasta la filmación. Y el trabajar con mi hermano, Marialy Rivas y Sergio Castro, creo que genera un buen ensamblaje de directores, que puede ser un poderoso monstruo de varias cabezas.

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