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Entrevista a Camilo Bravo creador de «El Pulento»

La Revista El Sábado publicó el pasado sábado 02 de abril, un reportaje de nuestro destacado ex alumno Camilo Bravo, una celebridad en Twitter.

10 pasos para ser una celebridad en Twittter

La influyente red social acaba de cumplir cinco años de vida. Hace dos, Camilo Bravo abrió una cuenta allí, se bautizó como El Pulento y hoy tiene casi 90 mil seguidores, suficientes para empezar una religión si quisiera. Estos son sus mandamientos.  

Por Wilhem Krause Fotos Carla Dannemann
-El que adivina dónde estoy se gana un ovni a control remoto.

Camilo Bravo, de polera negra y jeans, escribe ese tweet en su iPhone. Le contestan unas 200 personas en menos de un minuto. «Esto es demente», dice sonriendo, mientras pasa el dedo por el celular. La sonrisa no es soberbia; es la que tendría alguien que suscita una reacción a gran escala entre cientos de personas que no lo conocen. La sonrisa es la de alguien que tiene poder digital. Quizás el poder que más importa hoy.

Bravo, ex alumno del Colegio Chadwick, es un publicista que acaba de entregar su proyecto de grado. Él inventó a El Pulento en 2009 y hoy tiene casi 90 mil seguidores, auspiciadores que le pagan por twitear, invitaciones a fiestas, apariciones en televisión y varios amigos famosos.

¿Cómo lo hizo?

#1 Tendrás una buena idea

Siendo estudiante de publicidad, Bravo tomó un taller en la Universidad del Desarrollo en el que se le asignó desarrollar un proyecto digital de impacto. Pensó en el tema de seguidores y seguidos que hay en Twitter y vio un símil con la religión. Trató de registrar «Dios» y «Jesús», pero estaban tomados. Recordó la historia de un predicador del Paseo Ahumada que se llamaba «El Pulento» y que había forjado su fama a través de clamores frenéticos y erráticos. Algo hizo click: a Bravo se le había ocurrido hacer un dios a la chilena.

Eligió una temática religiosa, porque, desde una perspectiva de marketing, era una buena manera de atraer a una gran masa. «Si pones a Dios en una cuenta, tienes a harta gente que va a llegar, lo que es distinto que si le pones Camilo».

Para twitear se imaginaba algo parecido al ‘What would Jesus do’. Sólo que en su caso pensaba qué diría un dios que fuera soberbio, autorreferente y mirador en menos.

#2 Tendrás seguidores

El día que Bravo abrió la cuenta pasó algo que puso a Twitter en los ojos del mundo: se murió Michael Jackson.
En el momento que Bravo entregó el proyecto ya contaba con 300 personas siguiéndolo. Los consiguió haciendo algo obvio: agregaba gente, mucha, y ellos lo seguían de vuelta.

Pero Bravo aprovechó la muerte de Jackson para captar más adeptos. Twitteó irreverencias y comentarios de actualidad, que ya no recuerda. Y que gustaron. Sus opiniones estaban siendo retwitteadas. En un par de meses ya tenía unos 3.000 seguidores.

#3 Serás Creativo

Una cosa es seguir para ser seguido. Otra es ser lo suficientemente divertido como para dar qué hablar. Bravo twitteaba cosas como éstas:

-A veces pienso que San Francisco de Asís debió ser político: nadie habla y entiende mejor que él a los animales.

-Que Dios te lo pague llega a un 73%, equivalente a US$ 897.956.390 mil billones por día. No confíen, YO NO
PAGO DE VUELTA.

-Recuerden que desde ahora pueden encomendarme su alma a través de cualquier Servipag a lo largo del país.
Bravo dice que la redacción es importante para su éxito. Y que eso de hacer mensajes breves pero efectivos le viene bien a su profesión de publicista. «Una idea que no está bien escrita no se entiende. Tengo un manejo de texto que no tiene cualquier persona. Muchas veces reordenaba las ideas y pensaba en el tono en que mejor se entendieran».

#4 Serás un personaje

Si alguien espera que Bravo sea como El Pulento, que tire bromas y sea mordaz, se va a decepcionar. Bravo es Bravo y El Pulento es El Pulento. Pasa a menudo que la gente los confunde y eso lleva a situaciones desafortunadas. Le pasó hace una semana, cuando lo invitaron al programa Cadena Nacional de Vía X y le pidieron que fuera vestido de Jesús. Bravo se negó. Después, en la entrevista, las preguntas iban dirigidas a El Pulento. El resultado fue una conversación incómoda que duró 10 minutos.

«Mi personaje es escrito y tiene un desarrollo. Pienso lo que escribo más que hablar lo primero que me salga».

#5 Apelarás al gusto masivo

Bravo dice que no se siente particularmente orgulloso de El Pulento ni cree que vaya a ser lo más importante que hará en su vida. Afirma que fue una buena idea que aprovechó. Es un personaje que creó para gustar.

«No es la música que me acomoda, pero sí la que funciona. Una cosa entre medio rockera y popera. Quizás me gustaría hacer algo más rockero, pero al público no le gusta algo tan así».

#6 Amarás a quienes te odian

De 100 tweets que El Pulento recibe, unos 5 o 10 son malos. Hay personas que le envían hasta unos 10 comentarios por día, todos negativos. ‘Pobrecitos’, les dice

Para Bravo esos malos comentarios son necesarios. Hacen que su cuenta sea entretenida. «La gente se divierte con la farándula. Les da tema que yo les haga retweets. Para ellos puede parecer una pelea, pero para mí es una talla. Hay gente que cree que la mejor forma de ganar seguidores es ser el más pesado de Twitter».

Bravo recuerda un caso en particular. El de una niña a la que llama «la hija de Ned Flanders» y que le enviaba mensajes a su cuenta diciéndole que se iba a ir al infierno. Pronto hubo una suerte de ciberbullying masivo de los seguidores de El Pulento hacia ella. Fue tan fuerte que Bravo les pidió que dejaran de molestarla. ¿Qué hizo la niña? ¿Cerró su cuenta? Lo contrario. Insistió con más fuerza y con más acidez para que yo la retwitteara. Estaba disfrutando sus 140 caracteres de fama.

#7 Mantendrás la calidad, por sobre todo

«A Edmundo lo sigue mucha gente en Twitter. Pero, ¿es bueno? O sea ¿qué hace él? A mí no me gustaría tener algo así. Yo también doy que hablar, y no soy él».

Para Bravo la clave es una mezcla entre ser pesado y ser simpático. No ser nunca extremo en las opiniones, ni ser chabacano. «Cuando mataron a los detectives de la PDI hubo gente que tiró tallas súper desubicadas. No hay que ser irrespetuoso».

#8 Aprovecharás tu fama digital

Los seguidores de El Pulento alegaron que se había vendido luego que hiciera menciones pagadas a empresas. Pero para Bravo el intercambio con sus seguidores, lejos de incomodarlo, resultó satisfactorio. Le sirvió para evaluar cómo una audiencia, en este caso quienes leen sus tweets, reaccionan.

Bravo hizo una encuesta sobre si, dado el caso, sus seguidores recibirían dinero por twittear. Cerca de mil personas respondieron. Calcula que el 90 por ciento le dijo que lo haría. Explica que no es el primero en hacer twitteos publicitarios, pero que mientras otros lo disfrazan y lo escriben como si se tratara de una recomendación, él tomó la decisión de hacerlo como si «pusieran comerciales en la mitad de una película».

«Yo, por un par de menciones, puedo ganar lo mismo que lo que gana un tipo durante un mes; él se pica, ese es el único argumento que yo podría llegar a entender. ¿Es justo? Quizás no, pero no es culpa mía».

El personaje también le sirvió durante su paso por la universidad. Bravo, en 2010,  recibió siete ofertas de agencias publicitarias para hacer la práctica profesional. Y ganó un viaje a Buenos Aires tras presentar el caso de su personaje en un concurso.

«En este país, lamentablemente, los pitutos funcionan. Pero es diferente tenerlos a ganárselos; no es que me los haya ganado, pero los tengo por algo que yo hice y no porque mi familia es tal y tal».

#9 Serás selectivo

No tener problemas económicos, llevó a Bravo a rechazar 12 de 20 ofertas para hacer menciones publicitarias en su cuenta. Dice que le ofrecían muy poca plata -no habla de números- o que no se condecían con la línea que él quería mantener en su cuenta. Explica que quizás otra persona habría aceptado todo. Y que la clave es ser selectivo.

«A mí no me gustaría que Twitter se transformara en mi fin último, pero si lo puedo aprovechar, lo voy a hacer. En el fondo, mi empleador tiene que entender que hay un personaje y una persona, y que no juntan ni pegan».

#10 Twitter no será el centro de tu mundo

El año pasado, Bravo pensaba en el suicidio digital, en cerrar su cuenta. Dice que lo sigue pensando, pero ¿para qué? No es de la clase de personas -o personajes- que escribe sobre lo que está comiendo o cocinando, no está obsesionado con Twitter. Así que este año se irá a Australia por tres meses, y luego un mes a Machu Picchu.
«Para mí ya superó todas las expectativas de lo que una mente humana puede controlar. Yo tengo mi carrera, mi pega y mis proyectos, y eso me interesa, esto lo ocupo mientras se pueda y hasta cuando dure».

Por Wilhem Krause Fotos Carla Dannemann.

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