Periodismo activista v/s objetividad

John Mulholland

Por Mariana Merino

Los cambios que han traído el mundo digital a la industria del periodismo y la democratización de las plataformas de difusión hoy están generando un debate sobre las bases mismas de la actividad. Por casi un siglo, la profesión ha buscado destacarse por su objetividad en el tratamiento de la noticia. Una mirada casi aséptica de cómo deben enfrentarse los hechos cuidando el plasmar ambas versiones idealmente en igualdad de condiciones para dejar que sea el lector o televidente quien decida cuál es la verdad.

Pero eso está en cuestionamiento. Hace unas semanas Glenn Grenwald, conocido bloguero y periodista británico del diario The Guardian que fue contactado por Edward Snowden con la información sobre los espionajes del gobierno norteamericano, se enfrascó en un debate con Bill Keller, ex editor del diario The New York Times.

Keller defiende a ultranza la objetividad que ha intentado mantener The New York Times y en general los medios de comunicación en Estados Unidos y que ha sido referente para toda una línea del ejercicio del periodismo a nivel mundial.

Sin embargo, Greenwald considera que es inútil perder centímetros de espacio o segundos de video para mostrar opiniones o declaraciones que son mentiras. Y que más vale la honestidad del periodista y el medio que abiertamente señalan cuál es su postura al que los esconde pero está sumergida en diversas decisiones como los temas que se tratan y los enfoques que se les dan.

Para John Mulholand, director del diario británico The Observer, este tipo de debates son los que se abren gracias a la era digital en que vivimos y que rompió el monopolio de los medios de comunicación tradicional sobre la noticia. “No es casualidad que Edward Snowden haya decidido acercarse a Greenwald para revelarle la información sobre el espionaje que realizaba la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos. El contaba con una trayectoria de independencia y alto interés en temas de transparencia gubernamental.

Sin embargo, la alianza que realizó Greenwald con The Guardian (propietaria de The Observer, su versión dominical), le permitió contar con el apoyo para revisar todos los documentos, chequear la información y darle contexto al lector. No se trataba solo de publicarlos en bruto. Hubo un valor agregado en la forma que se entregó la noticia y que facilitó su comprensión e impacto.

“En una era en que podemos transmitir las noticias en vivo, se deja poco espacio para la reflexión. La labor del periodismo es justamente ayudar a las personas a comprender una noticia, ponerla en contexto. Esa sigue siendo nuestra responsabilidad y hay que buscar nuevas maneras de hacerlo”, comentó el periodista de origen irlandés durante la charla que ofreció el martes 19 en la Universidad del Desarrollo. “Hoy tenemos gran cantidad de información disponible. Ha surgido el periodismo de datos y es un área de gran potencial de desarrollo. Esos datos nos pueden ayudar a entender el mundo y, si queremos, a cambiarlo, pero para ello debemos buscar las mejores maneras de presentarlo”, aclaró.

Por ello, se demuestra muy optimista respecto al futuro del periodismo. “Estamos insertos en un cambio cultural y debemos sacar provecho de esto. La gente quiere participar. Antes bastaba con escribir una noticia y publicarla 24 horas después de que ocurriera. Hoy tenemos múltiples posibilidades para plasmarlas e interactuar con nuestros lectores. Ese es un gran desafío”, concluyó.

 

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