Danielle Fillios se reúne con alumnos de Cine UDD

La reconocida montajista de “Pantaleón y las Visitadoras”, “B-Happy” y “La Nana”, fue invitada al Ciclo “El Estado de las Cosas: Los Oficios del Cine”.

Danielle Fillios, destacada montajista francesa, llegó a Chile a principios de los años noventa. Desde esa fecha ha visto pasar ante sus ojos cientos de miles de horas de cintas dispuestas a ser cortadas, reordenadas y eliminadas… “Llegué a un país sin infraestructura, buscábamos cajas de pizzas para guardar los descartes y aún usábamos tijeras. Fui testigo de la aparición de la mezcla, con “Johnny Cien Pesos” (Gustavo Graef-Marino, 1993), la primera película chilena en transformar un estudio de música en un estudio de mezcla”, contó en la charla organizada por la Escuela de Cine UDD.  

Su paso al digital no tardó más de un año. Para el filme “Amnesia” (1994) de Gonzalo Justiniano, Danielle tomó un curso de AVID con el cineasta Andrés Wood, quien venía llegando de EEUU. “No se veía nada, tenía una resolución gigante y como teníamos espacio muy poco espacio, se cortaba y borraba”, recordó.

Hoy, la montajista de “Be Happy”, “La vida me mata”, “Sexo con Amor”, “El Rey de los Huevones” y otras decenas de películas, utiliza discos duros en terabytes y no duda de las ventajas del AVID, sin embargo, agradece su formación en Francia con la extinta moviola: “Se demoraba mucho, pero daba tiempo para aprender, reflexionar, construir. Uno aprende a pensar antes de hacer y gracias a eso no pierdo tiempo haciendo ensayo y error”.

La presentación continuó con la revisión de algunas escenas editadas en las cintas “Pantaleón y las Visitadoras”, del peruano Francisco Lombardi. Así explicó que la larga secuencia de la presentación de “La Colombiana” tuvo ese ritmo lento para mostrar la sensualidad y el erotismo del personaje interpretado por la hermosa Angie Cepeda.

Luego vino el turno de “La Nana”, de Sebastián Silva, una película filmada de manera casi documental, con muchos planos largos y escenas graciosas que Danielle fue acortando para que no se perdiera el propósito de la película. De hecho, eliminó una en que se explicaba por qué Raquel estaba desquiciada con la hija mayor de la familia. “No era necesaria”, explicó, “y cuando llegamos a ese tipo de discusión con el director de una película, él ya no está enamorado de sus escenas”.

“Hay que conversar bastante antes de que se filme: entender el proceso, la idea, el estilo. Nunca ir en contra de cómo fue filmado, porque el eje de cámara y los personajes principales, el director ya los eligió. Mi trabajo es potenciar eso, defendiendo mi punto de vista mi punto de vista, pero entendiendo que no tengo ninguna línea autoral, mi trabajo es en favor de la película. Cuando empiezan a hablar de los rubros técnicos de un filme, es que no pasa nada con ella. Yo quiero escuchar, qué buena la película, me emocioné. Este trabajo no es para lucirse”.

El encuentro con los alumnos de Cine UDD fue moderado por  el secretario de estudios de la carrera, Marco Díaz.

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