“Una mujer fantástica”: reflexiones sobre la diferencia

Largometraje ganador del Oscar a la Mejor Película Extranjera se exhibió en la UDD, oportunidad para que Héctor Cavieres, psicólogo y docente de la carrera de Psicología, profundizara en las ideas que subyacen en la discriminación.

La historia de una mujer transgénero (protagonizada por Daniela Vega) que se enfrenta a la muerte repentina de su pareja y al rechazo de una sociedad que no alcanza a ver el amor delante de sus prejuicios, no es una historia cualquiera. “Una mujer fantástica” no sólo trajo a Chile el primer Oscar a la Mejor Película Extranjera sino que aceleró la discusión de la Ley de Identidad de Género en el congreso.

La Dirección de Asuntos Estudiantiles junto a la Facultad de Comunicaciones, Psicología, Derecho y UDD Vecina, exhibieron “Una Mujer Fantástica”, para sumarse a la discusión sobre la realidad social de miles de personas a las que el estado chileno no les reconoce ni da protección en relación a su identidad, favoreciendo la discriminación; una demanda histórica del movimiento LGBTI, segmento de la población con una tasa de suicidios 7 veces más alta que el promedio.

Luego de la presentación de la cinta por Marcelo Ferrari, director de Cine UDD, Héctor Cavieres, profesor de Psicología UDD y candidato a Doctor en Psicología de la Universidad de Chile, participó junto a la abogada Jimena Valenzuela, de un panel posterior al visionado de la cinta. Mientras la también relatora de la Fundación Hacer Familia opinó sobre los problemas de subjetivar la realidad para la ley, el psicólogo instaló dos reflexiones para acercarse al tema, que en la película se refleja en el rechazo a Marina, desde los servicios públicos hasta la familia de su difunto novio: lo natural y la discriminación.

“¿Por qué algunas cosas no naturales se consideran normales? Muchas veces se usa como argumento el orden biológico, pero el mundo no está únicamente determinado por la biología, vivimos en una realidad socioconstruida con leyes sobre las que estamos de acuerdo. ¿En qué momento empezamos a ocupar discrecionalmente la biología para saber qué es correcto y qué es incorrecto?”, se preguntó Cavieres.

El profesor apuntó a que en realidad el problema no es biológico sino ético: lo correcto y lo incorrecto va a depender de las normas que transgredamos. En ese sentido, hay reglas que son acordadas socialmente pero también otras que son impuestas por un conjunto de personas, validándose ciertos discursos que se vuelven hegemónicos como el patriarcado. Según dice, verlo de esta forma nos permite devolvernos la pregunta: ¿Cuál es mi problema con los diferente, con lo que desconozco?

“Si la realidad humana es socio-construida, cultural, política y ética, ¿dónde está la falla que produce la discriminación? El discriminado carga con un problema que no sabe que lo tiene hasta que otros se lo hacen notar. Finalmente el problema es nuestro, somos nosotros quienes debemos enfrentarlo”, concluyó.

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